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Educando en competencias

Editorial 02

By admin | enero 17, 2015 | 0 Comment

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Construir y reconstruir tu vida.

Una invitación para concentrarse en construir, en compartir y en incluir desde lo que somos, desde lo mucho o poco que se tiene, desde lo simple o lo complejo de lo que hacemos parte.

Comúnmente se escucha en los medios frases algo trilladas que hablan de construir, compartir, incluir etc, todo desde lo social, desde hacer país, ser solidarios, ayudar… a veces suena tan idealista que optamos por olvidarlo, o suena tan grande que terminamos diciendo que es tarea del gobierno, es tarea de los que tienen dinero, siempre es un problema del otro. Hablamos mucho sobre aportar a la sociedad, pero pretendemos dejar esa tarea en manos de otros, sabiendo que también somos parte.

Ahora bien, que tal si nos concentramos en las pequeñas estructuras sociales de las que somos parte, no es necesario pensarlo a gran escala. ¿Por qué no construimos desde la familia?, ¿desde el círculo de amigos?, ¿desde la oficina?, ¿desde el bus que compartimos todos los días?, ¿desde la red social de amigos de la que hacemos parte?, ¿desde las situaciones buenas que nos ocurren todos los días y sobre todo desde las situaciones no tan buenas que se nos presentan a diario?

Algo tan simple como no gritar, como no ofender, como no lanzar indirectas al aire con la intensión de que le caiga a alguien, algo tan simple como no crear chismes, o comentarios sin fundamento. Algo tan sencillo y tan agradable como sonreír, como tener una palabra amigable y una mirada amable… pero no para agradar a los demás, sino para alimentarse uno mismo y poder reflejar lo bueno en el otro. A quien no le ha pasado que estando de mal genio y mirando a todos de manera cortante, se le acerca alguien con una mirada dulce o una simple frase de cortesía termina cortando esa mala energía que uno trae… y al final uno hasta se siente avergonzado.

La invitación es a cambiar el mundo desde nuestro mundo, desde nuestra realidad, respetando y tratando con cordialidad a esas personas que se tiene en casa, sin gritar por que hay desorden o tomaron algo del closet… desde ahí viene el diálogo. Criticamos al gobierno por que no ha podido establecer diálogos de paz con la guerrilla, y entre nosotros mismos en familia no hemos podido establecer un diálogo de paz para evitar pelear por quien se baña primero, quien lava los platos, o como se van a distribuir los gastos.

Criticamos y miramos alrededor juzgando, en vez de estar construyendo destruimos, incluso se nos olvida concentrarnos en la construcción de nuestras propias vidas, de nuestros propios proyectos por que estamos ocupados mirando la vida de los otros para ver que hacemos, o que se nos ocurre para destruirla, lo peor es que a veces lo maquillamos tanto que no vemos que estamos haciendo cosas para dañar al otro. Que verdadera falta de enfoque la que a veces tenemos, ignoramos que “echarle tierra” al otro en vez de enterrarlo, le puede ayudar a construir una montaña que al contrario lo ayude a salir del hueco.

Hoy fácilmente aplastamos y decimos que un político que habla mal de su contrincante no está haciendo país, está haciendo las cosas mal, pero ¿qué tanto país estamos haciendo usted y yo? ¿Qué tanto estamos construyendo sí estamos publicando malos comentarios de otros en las redes sociales o entre quienes conocemos, simplemente por que sí o por que nos sentimos ofendidos por cosas que incluso no tienen ni siquiera gran importancia? Y entonces vámonos a la violencia o una demanda y agotemos recursos y nuestras energías, eso simplemente por que preferimos que nuestra cabeza la ocupen malos pensamientos y como “aquél me hizo esto o aquello” por simple que sea entonces lo tengo que aplastar, se nos olvida que la medida de los problemas llega hasta donde uno mismo se lo permite, se nos olvida que para un conflicto se necesitan dos, se nos olvida incluso que tenemos el control de nuestros sentimientos y entregamos el control de ellos a los demás cuando hacemos caso de sus comentarios o actitudes. Cuando uno tiene el control sobre uno mismo, uno no se desenfoca, uno va para donde tiene que ir.

A veces es necesario dejar que las cosas solas tomen su rumbo, la vida sola se acomoda a lo que tiene que ser. Eso si, no nos confundamos, no se trata de ser permisivos, de quedarse callado o de permitir injusticias cuando se violan nuestros derechos o lo que somos, hay limites obviamente. Se trata de vivir un día a día mas pacífico, aportar para eso: Se trata de construir desde lo cotidiano, por que ese es el mundo real de cada uno. Es difícil, sí, hace parte de la naturaleza humana generar a veces el caos, pero se trata de hacerlo consciente, de irlo trabajando, de interiorizarlo y de comprometerse con eso, no será perfecto, pero se puede ir en camino a ello cuando se quiere ser feliz. Se trata de hacer un esfuerzo, algo que es difícil, por que lo fácil es dejarse guiar por los instintos, lo fácil es hacer las cosas mal, por que hacer las cosas bien siempre lleva implícito el esfuerzo, pero lo que se consigue con esfuerzo se disfruta mas.

Disfrutaremos mas de nuestra vida cuando realmente sepamos lo que significa estar enfocado en construir y no perdidos en el destruir, por que cuando se busca lo segundo el que se destruye es uno mismo, por que tal vez ése a quien queremos destruir, tome todo eso malo que le lanzamos para ser mas fuerte y construya incluso desde ahí.

¿Quién gana más?

Roxana Rodríguez Ángel

Directora de proyectos EyE

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