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Educando en competencias

Evaluación para el Aprendizaje

By admin | junio 27, 2019 | 0 Comment

Editorial EyE

Este artículo fue publicado por primera vez en el Blog ESE.

La reflexión sobre la evaluación en los últimos 20 años ha traído consigo un cambio sobre la concepción y por supuesto sobre la intención de evaluar, Deneen y Brown (2016). Una de las formas de entender la evaluación que más fuerza ha tomado es la evaluación para el aprendizaje, generando una discusión cada más vigente en gran parte de las escuelas de toda Latinoamérica (UNESCO 2013; Looney 2011; OCDE 2005). Este cambio que se viene gestando, ha puesto en el mapa de los gobiernos la necesidad de evaluar, no sólo desde una perspectiva de evaluación del aprendizaje, sino de manera más amplia, para el aprendizaje. Al revisar las políticas actuales en los países de Chile, México, Perú y Colombia, salta a la vista los nuevo modelos, concepciones y paradigmas que aportan a un proceso de evaluación cada vez más estructurado. En este artículo expongo algunas ideas centrales de orden teórico y práctico sobre el concepto de la alfabetización en evaluación docente, la intención en la evaluación y la evaluación para el aprendizaje.

Si hacemos la pregunta a docentes y pedagogos sobre cuántos libros han leído o conocen sobre evaluación, la respuesta puede ser muy simple: “pocos”. En oposición si les preguntamos cuántos libros conocen o han leído sobre temas como currículo, didáctica, modelos pedagógicos, y mejor aún, cuántos autores conocen que abordan dichos temas, la lista podría no tener fin.

De Isócrates a Michel Onfray, son miles de autores los que han cultivado la literatura en relación a las ciencias de la educación y la pedagogía. Pero son pocos los que han dedicado todo su esfuerzo a entender y construir sistemas de evaluación que sirvan de piedra angular de los sistemas educativos. Debemos decirlo, la escuela y la universidad tal como la conocemos hoy, sin procesos de evaluación se derrumbaría, o por lo menos se tendría que repensar completamente. En términos prácticos, sin la aprobación o reprobación, que es necesaria para obtener un grado o un título, y que es la carta de presentación de muchos sistemas educativos para mostrar resultados, nos enfrentaríamos a una puerta sin salida.

Si revisamos la producción intelectual de los últimos años en relación a temas de evaluación y psicometría; y subtemas como creación de ítems, recolección de datos, creación de planes de mejora, diseño de indicadores desde nuevos enfoques, no será difícil encontrar cientos de autores, libros, textos, artículos de opinión o científicos, que están reconstruyendo y aportando en los últimos 20 años, lo que no se había aportado en un par de milenios sobre evaluación. (Deneen y Brown, 2016)

Debemos definir qué entendemos por evaluación y desde qué perspectiva la estamos abordando. Al ser un concepto tan amplio, vamos a contextualizarlo para nuestros fines en el aula, lo podemos definir como cualquier estrategia usada por los profesores para recolectar información sobre el proceso de aprendizaje (McMillan, 2001). Son los docentes quienes construyen esas herramientas, pero la literatura especializada señala que los profesores tienen un conocimiento inadecuado en evaluación a nivel del aula (Popham, 2009; Stiggins, 2004).

Desde este contexto de la evaluación en el aula y considerando los bajos niveles de formación, podemos coincidir en que se debe alfabetizar a los docentes para mejorar la eficacia en sus prácticas. Este movimiento de alfabetización (Ray & Margaret, 2003) se ha denominado alfabetización evaluativa, alfabetización en evaluación, o en inglés assesment literacy. La alfabetización evaluativa se define como “la comprensión de un docente respecto de los conceptos fundamentales y procedimientos de evaluación, los que probablemente considerará en las decisiones pedagógicas que tome” (Popham, 2011, p. 267).

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